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dimarts, 20 de maig de 2008

Tarragona envió agua del Ebro antes del acuerdo: El agua de los dos barcos procedía de pozos y del minitrasvase a partes iguales, según Ematsa


Tarragona envió agua del Ebro a Barcelona antes de que el Consorci d'Aigues de Tarragona (CAT) diera el visto bueno en la tensa asamblea extraordinaria celebrada del pasado jueves. Pese a que en reiteradas ocasiones el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros (PSC), ha asegurado que el agua que se mandaba eran excedentes de pozos y minas municipales y no agua del Ebro, lo cierto es que problemas técnicos en las tuberías que conectan los depósitos de Tarragona con el puerto obligaron a usar también agua que procedía directamente del minitrasvase.

El presidente de la Empresa Municipal d´Aigües de Tarragona (Ematsa), Ferran Sánchez Camins, reconoció ayer que la mitad de las dos primeras cargas de casi 20.000m3que el barco Sichem Defender llevó de Tarragona a Barcelona correspondía a agua del CAT. Es decir, del minitrasvase del Ebro. Otras fuentes apuntan a que la proporción podría ser bastante mayor. Después de que Tarragona se erigiera como uno de los primeros ayuntamientos que mostraban su solidaridad con el área metropolitana cediendo agua de sus excedentes, la presión de la cañería que une los depósitos centrales de Ematsa resultó ser insuficiente.



Por una cuestión técnica, para llenar el Sichem Defender con el agua procedente de los depósitos municipales -ubicados en el barrio de Sant Pere i Sant Pau y donde además del agua de pozos y minas también se mezcla el agua procedente de la concesión del CAT- se habría tardado más de 18 horas. Para acelerar el proceso, y obtener una presión superior a las 3,1 atmósferas que tenía esta tubería, se optó por utilizar agua procedente directamente del CAT, con las tuberías que conectan la red del minitrasvase con el puerto, construidas cuando Tarragona mandó agua a Mallorca hace dos décadas. Esta tubería tiene una presión de casi ocho atmósferas.



La utilización de agua procedente directamente del CAT, pese a formar parte de la cesión de 10,6 hectómetros cúbicos anuales que tiene la ciudad de Tarragona, se había negado siempre desde el Ayuntamiento. "Hemos tenido que mezclar el agua porque era imposible hacerlo de otra forma sin tener problemas", dijo ayer Sánchez Camins. Con este agua "mezclada", el Sichem Defender hizo sus dos primeros viajes a Barcelona, antes de que el CAT aprobara el envío de agua excedente del minitrasvase del Ebro.



Y pese a que se estaba utilizando ya agua del Ebro para mandarla a Barcelona, Ballesteros también lanzó el ultimátum que obligó a modificar el decreto de sequía amenazando con cerrar el grifo de los pozos si esta no se utilizaba sólo para uso doméstico. Una amenaza más simbólica que real, puesto que al día siguiente el CAT autorizó enviar el agua excedente del minitrasvase. 

Las contradicciones no acaban aquí. Mientras Sánchez Camins aseguraba que a partir de ahora el agua que se enviará a Barcelona será "exclusivamente" del CAT, el propio alcalde de Tarragona volvió a comparecer ayer ante la prensa para asegurar que la ciudad volverá a enviar agua de sus pozos en barco a Barcelona si esta es para uso doméstico y no para llenar piscinas o regar jardines. Ayer se reunió en el Ayuntamiento la comisión de seguimiento que tiene que evaluar, una vez por semana, la calidad del agua y el caudal de los acuíferos tarraconenses donde, pese a mandarse a partir de ahora agua del Ebro, se instalarán aparatos medidores de nivel de los caudales.

Font: LAVANGUARDIA | Sara Sans | Tarragona | 20/05/2008